
En la plaza principal de Valverde de la Vera nos encontramos este homenaje al emigrante extremeño. Nos emocionó porque en muy pocas palabras expresa el sentir de los que decidieron quedarse, luchar contra las contrariedades de la realidad extremeña y tener que despedirse de los que no pudieron más y partieron en busca de una vida mejor.
HOMENAJE A LOS EMIGRANTES
El reloj del tiempo se quedó
sin arena porque se fueron.
Aquí quedaron detenidos
el tiempo y el recuerdo.
Emigrar es romper el universo particular en pedazos y construir uno nuevo en un lugar lejano, sin saber si será mejor o peor y del cual no hay marcha atrás. Emigrar es despedirse de los seres queridos, muchas veces para siempre. Emigrar es saber que nada volverá a ser como antes. Emigrar es renunciar a los sonidos, colores, voces, melodías, olores, formas, costumbres … y convertirlos en mero recuerdo que con el paso del tiempo se irá desvaneciendo.
Este dolor lo han vivido muchos extremeños que tuvieron que partir. Y también dejaron otro dolor y otro vacío en los que se quedaron.
Una breve historia de la emigración extremeña
Desde la Reconquista hasta el siglo XIX
Después de la Reconquista, y tras el descubrimiento de América, empieza un gran éxodo a Ultramar. Eso se debe a la gran acumulación de territorios por nobles y órdenes militares que los dedicaban casi por completo al pasto y a la trashumancia. Los pequeños agricultores que intentaban ganarse la vida, no eran terratenientes sino medieros: el señor ponía a su disposición el campo y ellos la mano de obra y las herramientas. Posteriormente, el agricultor le pagaba al terrateniente con la mitad de la cosecha. Los pastores que tenían pequeños rebaños no se podían permitir entrar en la Mesta y a la vez tenían que pagar altos impuestos por cada cabeza de ganado. Se calcula que en aquella época 32.000 extremeños partieron hacia América.
En los siglos XVII y XVIII prácticamente no hubo emigración, aún así la población disminuyó debido a la decadencia general, epidemias, guerras con Portugal y la Guerra de Sucesión. Durante el siglo XVIII hubo un incremento transitorio de la población, época cuando florece agricultura y artesanía. A finales del siglo, el número de habitantes volvió a disminuir. Hay poca densidad de población y faltan núcleos urbanos.
En el siglo XIX, efecto de las desamortizaciones cuando los bienes públicos pasan a manos privadas con poder adquisitivo, se produce otro gran éxodo. Debido a la abolición de la confiscación de bienes emigrantes en 1812, los extremeños se vuelven a dirigir a Ultramar, sobre todo a Argentina. Sólo entre los años 1850 y 1900, ciento cincuenta mil extremeños parten al exterior.
Emigración extremeña a lo largo del siglo XX
A principios del siglo XX la tendencia no cambia, debido a varios factores. El 13% de la población son jornaleros y su sueldo no da para subsistir. Tiene que trabajar toda la familia, hasta los niños desde tempranas edades. Ni la creación de sindicatos cambia la situación. Los principales destinos son Argentina, Cuba, Madrid, Cataluña y País Vasco.
Entre los años 1900-30 la emigración está en aumento y hay más emigrantes de Cáceres que de Badajoz: 12.000 extremeños abandonan su tierra entre 1900-10. Entre 1911-20 ya son 19.000 personas, y entre 1920-30, 31.500 personas. En la siguiente década, entre los años 1931-40, por primera vez hay más emigrantes de Badajoz que de Cáceres, y el número total asciende a 25.000 personas.
En los años 40, debido al aislamiento internacional, desciende la emigración y aumenta la población. Franco visita Badajoz en 1945 y en 1952 se crea el Plan Badajoz, el futuro era prometedor. Sin embargo, las grandes inversiones se centran en Cataluña y País Vasco. Por lo tanto, entre los años 50 y finales de los 70, emigran 728.000 extremeños en busca de una vida mejor hacia el extranjero (Alemania, Francia, Suiza) y a otras regiones de España (Madrid, Cataluña, País Vasco). A partir de los años 80 disminuye la emigración. El siglo XX cierra con 1.019.000 extremeños emigrantes.
En los últimos años el número de habitantes de Extremadura va disminuyendo ligeramente, en decenas o cientos de personas. La Junta de Extremadura está haciendo esfuerzos para promover el retorno de emigrantes o atraer nómadas digitales, ofreciendo ayudas económicas para ello. ¿Es ésta la dirección correcta a tomar? Mientras tanto, personas que tuvieron que irse a vivir a otras regiones, y también sus hijos y nietos, mantienen vivas las tradiciones de sus antepasados en asociaciones de extremeños para no olvidarse nunca de sus raíces.
Fuentes y enlaces de interés:
Pedro Moreno Linares: Historia de la emigración española
La emigración a América en el siglo XVI
La emigración extremeña
Inmigración extremeña en Cataluña
JuntaEx: Ayudas para facilitar el retorno a Extremadura
Isidoro Castaño: Historia oculta de la Vera de Plasencia
Miguel Martín Jiménez de Muñana, Historia de Cáceres
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