Durante 2026, y hasta la fecha, España ha sido escenario del robo de tres tesoros de extraordinario valor histórico y arqueológico: los de Villena, Badajoz y Albacete. Sin embargo, el Tesoro de Villanueva, sustraído del Museo Provincial de Badajoz, no es el único tesoro extremeño que ha desaparecido a lo largo de la historia.
A continuación hablaremos de algunos de estos tesoros, encontrados en los siglos XIX y XX, de los que se conservan referencias documentales, dibujos e incluso fotografías, pero cuyo rastro se perdió hace mucho tiempo y de los que, hasta hoy, no se ha vuelto a saber nada.
Las monedas de Rialto: el tesoro de Extremadura desaparecido recientemente



El Tesoro de Villanueva estaba expuesto el el Museo Provincial de Madrid desde diciembre 2025 hasta marzo 2026. Apareció durante unas obras en el antiguo cine Rialto en Villanueva de Serena. Se trata de 149 monedas, acuñadas entre 1772 y 1822 en España y América Latina (México, Bolivia, Perú, Colombia y Chile) durante los reinados de Carlos III, Carlos IV y Fernando II. Las monedas se fabricaron de oro de 22 quilates y el peso de cada una de ellas es de 27 gramos.
En abril de este año, después de finalizar la exposición, fueron robadas del Museo Provincial de Badajoz 144 monedas de este tesoro. Los ladrones entraron de madrugada por la puerta trasera y rompiendo la vitrina pudieron sustraer las piezas. A falta de cámaras de seguridad no se ha podido avanzar sobre la investigación. La hipótesis que aparece en la prensa es que este robo se ha hecho por encargo.
Tesoros de Extremadura desaparecidos a lo largo de los siglos XIX y XX
1. El tesoro de Alange

Mariano Carlos Solano, el Marqués de Monsalud, era un gran erudito que se dedicaba a rescatar vestigios antiguos. Entre finales del siglo XIX y principios de XX, el marqués reunió una colosal colección arqueológica en su patio.
Monsalud en su artículo Citanías de Extremadura, publicado en 1901 en la Revista de Extremadura, habla de una gran cantidad de torques y brazaletes encontrados en Alange. El historiador Tomás Marín Martínez confirma en su publicación de los años 50 este hecho.
Como veremos a continuación, 143 piezas de la colección del marqués llegan años después al Museo Arqueológico de Madrid, pero al tesoro de Alange se le pierde el rastro.
Tras la muerte del marqués en 1910, sus pertenencias pasaron a su madre que falleció poco después. Muchas piezas fueron vendidas para cubrir gastos y durante veinte años la colección quedó custodiada por simples encargados. Es casi seguro que durante estas dos décadas una parte de la colección fue vendida, expoliada o destruida, incluido el tesoro de Alange.
En 1930, el abogado de Badajoz que compró el palacio el año anterior, se deshizo de la colección, vendiéndola a Rafael Casulleras que sin hacer ningún inventario exhaustivo, la puso en venta. Se desconoce qué y cuántos elementos de este último lote acabaron en otras manos, pero por suerte la mayor parte, 143 piezas, la adquiere el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
Por último hay que añadir un dato interesante: en la colección del se descubrieron varias falsificaciones como tejas y pizarras con inscripciones, fabricadas por personas que se lucraron de esta forma fraudulenta a costa de la gran afición del marqués.
2. Torques de Orellana
El Torques de Orellana la Vieja se puso en conocimiento en la Real Academia de la Historia en 1888 . Es uno de los tesoros de Extremadura de los que se conserva sólo su dibujo en el Archivo Histórico de Cáceres. También parece que José Ramón Mélida, arqueólogo español, hizo una mención de apenas dos líneas en uno de sus libros. Hoy en día no se sabe nada más sobre el paradero de esta pieza de oro, aparte de sus medidas (14,7 x 11,3 cms) y peso (380,7g)
3. La diadema de Valdecabreros
La Diadema de Valdecabreros, conocida también Diadema de Don Benito, se encontró en la dehesa de Valdecabreros en el término de Santa Amalia. De este tesoro no se ha conservado ninguna fotografía, sólo un dibujo muy esquemático. Según testimonios de la época apareció «bajo una peña»: quizás podría tratarse de un dolmen destruido. Era de oro y sus medidas eran de 56 x 6,1 x 0,2 cms. Esta pieza poco después de su hallazgo y antes de que las instituciones pudieran intervenir, fue fundida y convertida en lingote de oro.
4. El Tesoro de Montijo
El hallazgo de este tesoro se produjo en los años 90 en una finca privada. Lo componían varias piezas de oro, bronce y cerámica. Probablemente las sacaron de una tumba, totalmente arrasada a la hora de mover tierra. Un particular lo denunció a la policía y tras varios registros domiciliarios por fin se encontró el tesoro. Por culpa de sucesivos errores administrativos, el tesoro regresó a las manos de sus descubridores y no se supo más de él.
5. Tesoro del olivar del Melcón

Este tesoro se encontró en los años 90 del siglo XIX al arrancar olivos en una finca. Constaba de dos tobilleras, tres espirales unidas y un pequeño aro deformado.
Como pasaba a menudo en aquella época, los descubridores vendieron el tesoro a peso a un platero que encontró otro comprador antes de que las instituciones pudieran salvarlo. Al menos se ha conservado su fotografía que encargó Tomás Romero de Castilla, secretario de la Comisión Provincial de Monumentos de Badajoz, al examinar las piezas.
6. Tesoro de Mérida
Este tesoro de oro de gran pureza, orfebrería de la Edad del Bronce, se encontró de forma accidental en Mérida o sus alrededores. Un año más tarde fue comprado por Austen Henry Layard, embajador del Reino Unido en España, y las piezas terminaron en el Museo Británico de Londres.
7. El torques de Castuera
Este torques fue partido en tres trozos, de los cuales se conserva una única pieza en una colección privada italiana. La segunda pieza fue robada de otra colección, y la tercera se encuentra en paradero desconocido. No se sabe a ciencia cierta si este torques se encontró en Castuera. Se le llama así porque el antiguo dueño, antes de vender el tesoro, afirmó que la persona a la que se lo compró, le había dicho que lo habían encontrado allí.
El artículo de J.J. Enríquez Navasqués no habla solamente de tesoros desaparecidos. Continúa narrando la historia de los tesoros que acabaron el el Museo Arqueológico de Madrid por un lado, y por otro lado de hallazgos que regresaron de Madrid a Extremadura.
Si no fuera por esta valiosa publicación, estos tesoros desaparecidos, que quizás están cautelosamente guardados en alguna parte del mundo, quedarían en olvido.
Llama la atención la cantidad y variedad de restos prehistóricos que hay en Extremadura, además de los numerosos dólmenes, algunos de ellos muy bien conservados, y lo poco que se conocen y valoran. A pesar de la importancia de este patrimonio, no se le da la difusión ni la atención que merece.
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Fuentes:
J. J. Enríquez Navasqués, TESOROS QUE SE FUERON. PIEZAS ÁUREAS DEL CALCOLÍTICO Y EDAD DEL BRONCE QUE EMIGRARON DE EXTREMADURA. Historia de Tesoros, Tesoros con Historia, UNEX, 2017
LA PIEZA DEL MES, 1: LA COLECCIÓN DE MONSALUD Y EL DISCO DE TEODOSIO. Edita: Asociación Histórica de Almendralejo
El torques de Villar del Rey (Badajoz) en el marco de la producción de oro del Bronce Final Atlántico peninsular
Pablo Ortiz Romero: Traficantes, falsarios e iluminados en la arqueología antigua extremeña, UEx Editorial, 2026.





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